octubre 27, 2013

Dios quiere restaurar tu matrimonio

DIOS QUIERE RESTAURAR TU MATRIMONIO
Pero en muchas ocasiones nos preguntamos algunas preguntas como estas que leerás.
¿Por qué perdonar?
El perdón es una orden de Dios. Así como fuimos perdonados por El, a través del sacrificio de Su Hijo Jesucristo, también debemos hacerlo nosotros. Perdonar no es una debilidad, no es falta de dignidad; es un acto de misericordia, donde los mayores beneficiados somos nosotros, porque al perdonar evitamos que crezca en nuestro corazón amargura, ira, rencor, resentimiento y venganza, sentimientos que traen sufrimiento, dolor y quitan el gozo de vivir.
Y escrito esta en el libro de efesios 4:31,32 y dice asi:
"Abandonen toda amargura, ira y enojo, gritos y calumnias, y toda forma de malicia. Más bien, sean bondadosos y compasivos unos con otros, y perdónense mutuamente, así como Dios los perdonó a ustedes en Cristo.

¿Por qué tengo que dar el primer paso si soy el ofendido? No hay que esperar a que el ofensor se acerque a pedirnos perdón, porque mientras más tiempo pase, más meditaremos en la ofensa, mas crecerá, más dolor causará. Más bien, lo más pronto posible y aunque no tengamos el deseo de hacerlo, tomemos la decisión de perdonar, no porque el otro lo merezca, sino porque queremos sanar el corazón, sacar el dolor y vivir en libertad.

Es posible que el dolor no desaparezca inmediatamente, pero si cada vez que el suceso viene a nuestra mente recordamos que ya perdonamos, con el tiempo la herida sanará y dejará de afectar nuestra relación.

“Pedro se acercó a Jesús y le preguntó: -Señor, ¿cuántas veces tengo que perdonar a mi hermano que peca contra mí? ¿Hasta siete veces? -No te digo que hasta siete veces, sino hasta setenta y siete veces le contestó Jesús” Mateo18:21-22

Aceptar que en otras ocasiones hemos ofendido y maltratado a otros nos facilitará tomar la decisión de perdonar.

“Aquel de ustedes que esté libre de pecado, que tire la primera piedra” Juan 8:7

¿Por qué pedir perdón?

Es muy fácil herir a las personas que más amamos. Ofendemos cuando nuestras palabras o acciones van en contra del bienestar del otro. Aunque hay ofensas evidentes, existen o tras que pueden pasar desapercibidas, como cuando dejamos de cumplir una promesa, cuando llevados por el enojo decimos cosas que no sentimos, o simplemente cuando ignoramos las necesidades del cónyuge.

Es por eso que si nos damos cuenta que hemos lastimado, intencionalmente o no, los sentimientos del otro, debemos acercarnos arrepentidos, con una actitud humilde, confesar nuestra falta y pedir perdón. Este será el primer paso para sanar el dolor que causamos y abrir la puerta a la restauración.


No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Tu comentario es de Bendicion